Rhabdoviridae o El azar y la necesidad

 por Antoni Robert Gadea

“Descriptivo, dirán algunos. Al escuchar estos sonidos percibo inmediatamente algo muy orgánico, muy cercano a momentos cruciales de la evolución natural. Tengo la impresión de ser testigo de episodios gloriosos o dramáticos de las vidas de seres primigenios que se enfrentan a lo inesperado, a una mutación fruto del azar, y que se debaten para salir adelante. Hay pájaros, seguro; los oigo con toda claridad; hay muchos y su algarabía parece indicar que se dan cuenta de que tienen el futuro a su alcance. Y hay seres unicelulares, muchos, en colonias, y peces y anfibios chapoteando en aguas tranquilas. Y también hay silencios angustiosos, y sonidos espectrales que dan a entender que quizás algo va mal. Veo lugares bulliciosos, llenos de vida, como grandes nidos de hormigas, de termitas, o como una gran ciudad vista desde lo alto, con toda su infinidad de habitantes y de movimientos, aparentemente caóticos, provocados por la necesidad y sometidos a circunstancias azarosas. Vida orgánica, abundante, frenética, que se ve empujada hacia adelante, hacia una realidad desconocida, llena de oportunidades, pero también de incertidumbres. La intensa actividad de los seres vivos para salir adelante en un entorno que no les es ni hostil, ni favorable, sino simplemente indiferente. Quizás por ello resulta tan cercano y comprensible. Nos vemos retratados. Es lo que pasa en nuestras vidas reales, y probablemente en la de los propios músicos. Lo entendemos, y nos deja sumidos en reflexiones profundas, como lo hacen una buena película o un buen libro. Alguien puede preguntarse cuál es el propósito de crear unos sonidos como estos, pero es esta una pregunta sin sentido. No es el “propósito” lo que mueve al músico. Quiero creer que lo que mueve al artista es la “necesidad” de expresarse; a su manera, con todo su bagaje en el que el azar siempre tiene una importancia sobresaliente. ¿O acaso controlamos todas las circunstancias y solamente nos influye aquello que queremos que nos influya? No controlamos casi nada. Vivimos en un mundo indeterminista en el que el azar tiene un papel fundamental. Dice Jacques Monod que «todo lo que existe en el universo resulta de un encuentro entre el azar y la necesidad», y atribuye esta frase a Demócrito de Abdera (siglo V a.C.). Y si ello es así, estamos delante de uno de estos episodios generativos. Al artista le mueve la necesidad de expresarse, y al hacerlo junto a otros, e improvisando, a ésa necesidad se une el azar, lo imprevisto, lo incontrolable. Y al ocurrir esto se dan las circunstancias para la creación. El encuentro dará lugar a alguna realidad tangible, perceptible. Y corresponderá a quién la escuche descodificar los mensajes encriptados,traducirlos, interpretarlos, o simplemente dejarse ir y sentir. Es asombroso lo que nos pueden hacer evocar las vibraciones de unas cuerdas frotadas o golpeadas por necesidad mientras el azar juega con nosotros.”
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